sábado, 20 de febrero de 2010

POEMAS DE LISBOA


El viento alza los vestigios
pintando el aire de color quimera.
El tiempo, na Praça do Comercio,
es un espejo embajador de ausencias,
de silencios, de utopías rotas
sabor vino de Oporto
Aquí, solo, frío, sentado en la terraza
de este bar sin memoria,
olfateo la vida que reside
en la voz de las esquinas adoquinadas,
ejerzo mi vocación de miserable voyeur
agotando su stock de decepciones,
soy ese mísero mercader de nostalgias
aguardando un último vis-à-vis
con el olvido más crudo.
Aquí, solo, frío, sentado en la terraza
de este bar sin nombre,
marchita el tiempo en cada abismo,
mudo mi piel de erizo,
mimetizo con el trinar de los tranvías,
pago la cuenta pendiente que tengo
con los versos de Pessoa.

3 comentarios:

  1. La soledad se viste de gala para plasmar un instante con el embrujo de la ausencia y la necesaria abstracción observadora... los pensamientos tamizados se dibujan en un bello poema.

    Un beso.

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  2. La soledad, a menudo, es la mejor de las malas compañías...jejeje...sobretodo para escribir.
    :-)
    Gracias por tu comentario Paloma, un placer de nuevo tenerte rondando por aquí

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  3. muy bello tu poema y que hermosa que es Lisboa. es el lugar indicado para escribir este tipo confidencias. no se si el fado en el aire o sus calles que traspiran nostalgia, pero para mi Lisboa es la ciudad mas bohemia del mundo.

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